La experiencia

Alrededor de la casa



Saint-Émilion es más que una denominación de origen. A pocos minutos de la casa, la ciudad nos descubre un patrimonio medieval único. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos cuenta más de mil años de historia en el corazón de los viñedos de Burdeos.
Le indicaremos los castillos que merecen una visita, los restaurantes que merecen una parada y los caminos poco transitados que ofrecen las vistas más bonitas. No es una lista exhaustiva, sino una selección personal, la de una familia que vive aquí todo el año.
Burdeos está a cuarenta y cinco minutos. La bahía de Arcachon, a una hora y media. El Périgord, a una hora. 

Saint-Émilion



A solo 5 minutos de la casa, Saint-Émilion nos descubre un patrimonio medieval único. Callejuelas empedradas, murallas, claustros y monumentos tallados en la propia roca. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad cuenta con más de mil años de historia en el corazón de los viñedos de Burdeos.

Vinos y Châteaux



En los alrededores de la casa, los viñedos de Saint-Émilion y Pomerol ofrecen numerosas posibilidades de visita. Castillos, bodegas, catas y paseos entre viñedos. Una bonita forma de adentrarse en la historia del vino, el trabajo de los viticultores y la riqueza del terruño local.

BURDEOS



Situada a unos 45 minutos de nuestra casa, Burdeos es una ciudad que no te puedes perder durante tu estancia. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, seduce por su elegante arquitectura, sus animados muelles, sus plazas históricas y su estilo de vida.


Podrá pasear a lo largo del Garona, admirar la Place de la Bourse y el famoso Miroir d’eau, deambular por las callejuelas del centro histórico o descubrir las tiendas, cafeterías y restaurantes de la ciudad.

Burdeos es también una capital del vino, con la Cité du Vin, sus bares de vinos y sus numerosos locales gastronómicos. Entre patrimonio, gastronomía y buen vivir, la ciudad ofrece una bonita escapada de un día.

Périgord



Desde la casa, el Périgord se descubre a través de sus pueblos, sus mercados y su gastronomía. Trufas, foie gras, nueces, vinos de Bergerac, productores locales y restaurantes de cocina regional lo convierten en una escapada gastronómica imprescindible en el suroeste.

Arcachon



Desde la casa, la bahía de Arcachon ofrece una vista panorámica entre el océano, las playas y los pueblos ostrícolas. Allí se puede descubrir la duna de Pilat, las cabañas de pescadores, las largas extensiones de arena y los puertos donde se pueden degustar ostras frente a la bahía. Un destino ideal para disfrutar del aire marino, los paisajes del litoral y el estilo de vida del suroeste.